¡Voy a suspender!

¿Cómo afrontar el suspenso en exámenes y oposiciones? 

“¿Y si suspendo?” “A lo mejor no debería presentarme.” “¿Sigo estudiando para el próximo examen” “No lo voy a conseguir” “¡No me acuerdo de nada!” “¿Y si me va mal en la prueba?” “No sirvo para estudiar” “Nunca sacaré plaza” “Soy inútil” 

Si te encuentras en plenos exámenes o en un proceso de oposición, seguramente puedas sentirte identificado con estas afirmaciones que se repiten en tu cabeza como si de un mantra se tratara.  

Este tipo de pensamientos puede ser síntoma de que sufras ansiedad anticipatoria, esto es términos generales la tendencia a pensar que todo voy a ir mal y el consiguiente sufrimiento por ello. En concreto, en el caso de los exámenes se trata de una respuesta anticipatoria a un estímulo que percibimos como amenazante o peligroso, y que, por supuesto, no controlamos. 

La clave de este tipo de respuestas es que la ansiedad se produce antes del examen, no durante el examen. Es decir, la ansiedad se da cuando pensamos en el examen, no cuando realizamos el examen. 

Las distorsiones cognitivas 

Como hablaba anteriormente, la respuesta de ansiedad se produce antes del examen, la ansiedad se produce a nivel cognitivo, donde tienen lugar los pensamientos anticipatorios y la sensación de fracaso.  

¿Son racionales nuestros pensamientos? 

Las distorsiones cognitivas son maneras erróneas de procesar la información. Son esquemas de pensamiento más o menos estables que distorsionan nuestro pensamiento acerca de nosotros mismos, el futuro y el mundo que nos rodea. Son, por tanto, pensamientos no ajustados a la realidad pero que percibimos como reales por “estar en nuestra cabeza”. 

Entre las distorsiones cognitivas más frecuentes realizadas con la ansiedad ante los exámenes nos encontramos las siguientes: 

  • Sobregeneralización: Interpretar los sucesos negativos como modelos de derrota. Por ejemplo, suspender un examen implica no aprobar ninguno más
  • Magnificación (catástrofe) o minimización: Magnificar tus errores y los éxitos de los demás y minimizar tus éxitos y los errores de ajenos. Por ejemplo, suspender es un fracaso, pero si lo hacen otros, no; del mismo modo, aprobar es producto de la suerte. 
  • Abstracción selectiva: Poner toda la atención en un detalle, sacándolo de contexto. Por ejemplo, durante un examen no recuerdo una pregunta, eso significa que voy a suspender
  • Error del adivino: Predicción de que algo no saldrá bien y establece esta predicción como un hecho cierto. Por ejemplo, pensar que se va a suspender un examen habiendo estudiado. 

Ahora te toca a ti decirnos… ¿Sientes ansiedad ente un examen? ¿Y ante una entrevista de trabajo?   

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