¿Qué es la felicidad? 

¿Cómo podemos ser más felices?  

  Todos los seres humanos buscamos la felicidad. O, dicho en otras palabras, quizá más realistas, todos los seres buscamos avanzar, mejorar, estar más tranquilos y contentos, crecer y desarrollarnos.  Pero, aunque todos buscamos ese objetivo, no está siempre claro cómo alcanzarlo, o incluso en qué consiste.  

  ¿Qué decimos cuando decimos “felicidad”?  

  

  El término felicidad proviene del latín felicitas, que puede traducirse por fértil, fecundo. La RAE la define como “estado de grata satisfacción espiritual y física”, como “persona, situación, objeto o conjunto de ellos que contribuyen a hacer feliz” y como “ausencia de inconvenientes o tropiezos”.  

Desde el punto de visto psicológico podemos definir la felicidad como una emoción o estado emocional positivo cuando se produce una sensación de bienestar y realización personal cuando alcanzamos nuestras metas, deseos, objetivos o propósitos.  

Pero, en último término, la felicidad y los caminos que nos lleven a ella, serán distintos para cada persona y no dependerán tanto de las condiciones objetivas en que nos encontremos -aunque esto, por supuesto, influye- como del modo en que las vivamos.  

  

  ¿Recetas de felicidad?   

  Ya sabemos qué es la felicidad (y qué no). Ahora ¿Cómo se consigue?  

Pues bien, no hay una receta universal e infalible para alcanzar la felicidad, entre otras cosas porque, como hemos dicho, no hay una sola idea de felicidad ni unas condiciones precisas y objetivables para alcanzarla. Pero la parte buena es que sí hay cosas que podemos hacer para acercarnos un poco más a lo que a cada uno de nosotros pueda hacernos más felices  

  Ejercitando la felicidad  

Del mismo modo que tocar un instrumento, aprender un idioma o practicar un deporte, la felicidad -y el bienestar- también se pueden entrenar.  Aquí tienes algunas ideas para hacerlo:  

La riqueza psicológica  

La riqueza está en ti y en tu alrededor  

    El objetivo es saber qué definición tiene “tu” felicidad: qué es para ti la riqueza y dónde puedes encontrarla, quizá en la salud, en el proyecto de vida, en las relaciones sociales, en la relación de pareja o en la familia.   

Cambia tu concepto de riqueza por felicidad, amor, calma, alegría, emprendimiento, valor(es)…  

  Practica la gratitud  

Agradece a las personas que están -o han estado- presentes en tu vida y te han ayudado en cualquier sentido. Recuérdales qué son admirables y por qué.  

  ¿Qué te impide alcanzar tus objetivos?  

  

  

  Es necesario identificar las emociones que nos impiden alcanzar nuestros objetivos, éstas son el miedo, la ira y la tristeza. Las emociones, en contra de la creencia popular, no son buenas ni malas, aparecen para hacernos conscientes de que estamos experimentando un límite en esa área. Por ejemplo, tu objetivo puede ser escribir este artículo, pero piensas “no soy buena escribiendo”. Es entonces cuando aparece el miedo: miedo a no saber qué escribir, miedo a no poder, miedo a que no sea bueno, miedo a que no sea suficiente para los demás…   

Reflexiona sobre qué limitaciones o áreas de mejora puedes trabajar. ¿Cómo sería tu vida sin ellas?  

  El diálogo interno  

Cambia el pensamiento y cambiará lo que sientes  

  

  

  Volviendo al ejemplo anterior, “no soy buena escribiendo” es un juicio sobre la capacidad de escribir correctamente. Es importante pensar en ello, sin juzgar, porque todo lo que nos decimos tiene un impacto en cómo nos sentimos. Pensamientos distintos generan reacciones distintas, y, en última instancia, emociones diferentes.   

Así, puedo preguntarme: ¿qué me asusta? ¿qué creo que puede suceder? ¿qué necesito? ¿qué me provoca ira? ¿qué daño he sufrido? ¿qué límite me estoy (auto)imponiendo? ¿qué me pone triste? ¿qué pérdidas he tenido?  

A partir de ahora, sé consciente de cómo te hablas y cómo piensas en ti, y trátate con cariño. Utiliza palabras positivas, un ejemplo puede ser la siguiente fórmula: “Tengo habilidades maravillosas para enfrentarme a esto, y a lo que me venga en la vida”.  

  El rencor: déjalo ir  

El rencor, sin duda, nos genera una herida emocional. Si actuamos desde el rencor y el dolor, caemos en el “ojo por ojo, diente por diente”. Por el contrario, si ponemos el foco en nosotros y no en el dolor, que es inmodificable, dejamos atrás el rencor.   

  El éxito  

Aunque éxito y felicidad no son sinónimos, sí puede otorgarnos una medida de cuantificar la felicidad y reflexionar sobre qué rutina o rutinas son buenas para nosotros. Estas pueden ser: dormir suficientes horas, practicar ejercicio, meditar, leer, desconectar, alimentarnos bien, gestionar bien el tiempo, etc.  

  

 En definitiva, si bien no hay una receta clara y fácil para alcanzar LA felicidad, sí existen muchas cosas que puedes hacer para ayudarte a estar globalmente más satisfecho contigo mismo, los otros y el mundo.  

Y recuerda, además, que al final la felicidad nunca será un estado absoluto y eterno de plenitud completa sino un camino que vamos recorriendo día a día. Quizá, después de todo, sea esa falsa aspiración uno de los obstáculos más importantes para alcanzar la verdadera felicidad.  

  “La palabra felicidad perdería su significado si no fuese equilibrada por la tristeza.” (Carl G. Jung)  

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