¿Qué es el mindfulness?  

Cómo aprender a prestar atención de forma deliberada, al momento presente y sin prejuicios.   

  

  

  Mindfulness: atención o conciencia plena   

Jon Kabat-Zinn, uno de los autores que más han contribuido y desarrollado el concepto de atención plena define mindfulness como “la conciencia que surge cuando se presta atención de forma especial: a propósito, en el momento presente y sin juicios”.   

El mindfulness es considerado desde diversas perspectivas como una filosofía de vida y parece haber surgido del interés occidental por la tradición oriental, concretamente, por el budismo zen. El impulso desde esta perspectiva ha venido a hacer hincapié en la meditación como forma de experimentar y conseguir experiencias mindfulness. La experiencia mindfulness consiste en la aceptación de las sensaciones y los sucesos tal y como ocurran.  

    

El mindfulness, por tanto, puede entenderse como una forma de implicación en las actividades habituales, sean o no problemáticas. Se puede considerar como una habilidad que permite no sólo un punto de vista distinto, sino que también implica distintas conductas.   

  

¿En qué consiste la práctica de mindfulness?  

  

¿Cómo se practica el mindfulness?   

Para practicar mindfulness debes atender a los siguientes aspectos:  

Elegir un momento y espacio adecuado: El mindfulness, al menos al principio, requiere de unas condiciones de tranquilidad, silencio, tiempo, etc. Por eso, te recomendamos que si vas a empezar a practicarlo escojas bien el momento y el espacio y pongas las condiciones que te puedan ayudar (poca luz, velas, grabaciones de mindfulness guiado, etc.)  

Centrarse en el momento presente: Se trata de centrarse y sentir las cosas tal y como sucedan, sin buscar su control y sin dejarse llevar al pasado (cosas que nos enfadan, nos arrepentimos, la discusión de la mañana con tu pareja…), futuro (lo que nos preocupa, la reunión de por la tarde, la visita al médico…)  

Apertura a la experiencia y a los hechos: Centrarse en lo que sucede y se siente en el momento presente permite poner en relieve los aspectos estimulares y emocionales frente a la interpretación de estos. ‘Recorre’ mentalmente tu experiencia, punto por punto (ej.: qué siento en cada dedo, el dorso de la mano, la palma, la otra mano…)  

Aceptación radical: El elemento esencial del mindfulness consiste en la aceptación radical, no valorativa, de la experiencia. No hay juicio: la experiencia no es buena o mala, simplemente es. Se trata de centrarse en el momento actual sin hacer ningún tipo de valoración, y aceptar la experiencia como tal.  

Elección de las experiencias: Una vez que se ha elegido una experiencia, ésta debe vivirse y experimentarse de forma activa, tal y como es.  

“Des-control”: La aceptación supone una renuncia al control directo. No se busca el control de las reacciones, sentimientos o emociones, sino experimentarlos tal y como se produzcan.  

¡Y practica!: no vas a conseguir estar en el momento presente desde el principio ni todo el rato. No te enfades contigo mismo ni abandones, simplemente cuando te des cuenta de que te has perdido vuelve a centrarte y continua, tantas veces como sea necesario.  

  

La atención plena y la relajación  

Se considera que la meditación es un medio para alcanzar la relajación. De este modo, la meditación surge como alternativa a la relajación tradicional. Efectivamente, evitando decisiones en el sentido del razonamiento, se obtendría un estado de descanso, de inactividad. Dejando fuera toda actividad cognitiva problemática, se bloquea la necesidad de ser conscientes de los pensamientos, y no pensando, lo que sigue necesariamente es un estado de relajación.  

No obstante, ten en cuenta que el objetivo del mindfulness no es alcanzar la relajación, sino practicar el mindfulness en sí mismo. Estar pendiente de si te relajas o no y frustrarte si no lo logras sería contraproducente.  

    

Evidencias científicas  

El mindfulness (o prácticas asimilables) se ha practicado durante siglos en distintas culturas   

Pero, además, hay muchas investigaciones científicas que prueban sus beneficios. En concreto, numerosos estudios indican que la conciencia plena, por el contrario, tiene los siguientes beneficios.  

Mejora del bienestar personal: Con la práctica de mindfulness se desarrolla bienestar personal, se reduce el estrés y se genera mayor salud.   

  • La afectividad (“satisfacción”) entendida como una posible medición de la felicidad, mejora un 20 % con la práctica de mindfulness.   
  • La rumiación, los pensamientos recurrentes sobre el pasado o el futuro, desciende en un 30% si atendemos al momento presente.    

Calidad del trabajo: Prestar atención hace mejoremos la calidad del trabajo, aumenta la concentración y baja la tasa de errores que cometemos. Y hacer bien nuestro trabajo es fuente de satisfacción interna.  

  • Disminución del burnout o síndrome del quemado teniendo en cuenta los siguientes valores: agotamiento emocional, despersonalización y realización personal.  

Calidad de las relaciones interpersonales: La atención plena facilita el desarrollo de la empatía, la (auto)confianza, la paciencia y reduce la agresividad.   

  

Por todos estos motivos, te invitamos a que te inicies en esta práctica que tanto puede aportar a tu vida diaria.  

Cuéntanos: ¿practicas el mindfulness? ¿cómo lo haces? ¿Qué dificultades encuentras? ¿notas beneficios?..  

  

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